
Mi mochila, la abro... Dentro hay una pequeña cajetilla un poco arrugada, en ella dos papelillos con filtro rellenos de tabaco, el señor de la cajetilla me mira... a mi no me gusta, tomo uno, busco mi pequeño encendedor negro, cierro la mochila. Pongo el cigarrillo entre mis labios y lo enciendo. En la oscuridad de mi pieza solo se ve una pequeña luz que irradia el tabaco que se combustiona.
Aspiro, pienso un poco, siento como el humo se desliza por mi garganta y exhalo. En el humo que sale de mi boca creo verte. Es increíble estoy pensando en ti.


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